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MIKE LOWELL EL JUGADOR MAS VALIOSO DE LA SERIE MUNDIAL 2007

por Angel Torres


Pasaron 86 años para que los Medias Rojas acabaran con “La Maldición del Bambino” que supuestamente existía y que para sus detractores solamente servían de justificación para sus fracasos. Para lograrlo superaron a los Cardenales de San Luis en solamente cuatro encuentros y cuando Pedro Martínez, Manny Ramírez, David Ortiz y Jason Varitek, lideraron el triunfo en 2004, pocas personas pensaron que dicha victoria podría repetirse tres años después, menos aÃú con la partida de Martínez, Orlando Cabrera, Bronson Arroyo y Johnny Damon, entre otros.

Pero el aporte de veteranos como Josh Beckett, Mike Lowell, J.D. Drew y jóvenes impetuosos como Kevin Youkilis, Dustin Pedroia, Jonathan Papelbon y Jacoby Ellsbury, sumado a un aporte del Sol Naciente en las figuras de los lanzadores Hideki Okajima y Daisuke Matsuzaka, los encaminaron a una nueva barrida en el Clásico Otoñal, esta vez a expensa de los Rockies de Colorado.

Del grupo, el cubanoboricua Mike Lowell, fue declarado el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, apoyado en su gran actuación con el guante, bate y corriendo las bases a pesar de no ser un hombre muy rápido.

Cuando los Yanquis de Nueva York seleccionaron a Michael (Mike) Averett Lowell de 6’ 3” de estatura y 217 libras de peso, en la ronda número 30 del reclutamiento de agentes libres de 1995, pensaron que el scout Rudy Santín había firmado al tercera base del futuro.

Lowell cuyo apellido paterno desciende de su abuelo irlandés-alemán, nació en San Juan, Puerto Rico el 24 de febrero de 1974, coincidiendo con el Grito de Yara que es una fecha patriótica venerada por sus padres que son cubanos. Inclusive sus raíces como jugador de béisbol lo heredó de su padre, Carl Lowell, un dentista radicado en Coral Gables, Miami, que en su juventud lanzó para la Selección de Béisbol de Puerto Rico en los Juegos Panamericanos de 1992, donde derrotó a su natal Cuba, convirtiéndose en quizás el Ãúico serpentinero cubano exiliado en enfrentarse y vencer a la escuadra cubana.

Desde pequeño fue a residir a Miami donde se crió y se graduó de la Escuela Superior (High School) de Coral Gables, donde obtuvo honores atléticos, antes de lograr igual distinción en la Universidad Internacional de Florida. Lowell ha mantenido su residencia en Florida, donde vive con su esposa e hijos en el área de Pinecrest.

Después de deambular por varias novenas de las Ligas Menores, inició la temporada de 1998 con el Columbus de la Triple A, de donde saltó a los Yanquis ese mismo año, debutando con ellos el 13 de septiembre contra los Azulejos de Toronto, convirtiéndose en uno de los pocos jugadores en conectar hit en su primera vez al bate en las Grandes Ligas, al dispararle un sencillo al lanzador Kelvim Escobar, ahora con los Angelitos de Los Angeles.

En febrero 1 de 1999 los Marlins de Florida lo adquirieron de los neoyorquinos a cambio de Todd Noel, Mark Johnson y el zurdo Ed Yarnell. De inmediato impresionó a sus nuevos propietarios cuando impuso un récord de Liga Mayor el 9 de agosto, al anotarse su quinto cuadrangular con las bases llenas de la campaña, al extremo que su bate fue puesto en exhibición en el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown. Sin embargo tuvo que librar una inesperada batalla contra una terrible enfermedad, cuando se descubrió que padecía de cáncer testicular. Por el coraje que demostró durante la odisea que estuvo a punto de arruinar su carrera, le fue otorgado el Premio Tony Conigliaro que los Medias Rojas de Boston crearon en honor a todos los jugadores que puedan sobreponerse a una adversidad.

No sucedió hasta el año 2000 que los Marlins pudieron contar con un restablecido Lowell, quien pudo participar en 140 encuentros donde finalizó con un average de .270, acompañado de 22 películas de cuatro esquinas y 91 remolcadas. Su reputación de bateador oportuno se confirmó en 2001, cuando empujó 100 carreras con 18 vuelacercas y promedio ofensivo de .283.

Durante el torneo de 2002 explotó ofensivamente en la primera parte del campeonato, conquistando los galones necesarios para ser incluido en el Juego de Estrellas. Pero poco antes del desafío entre las dos ligas, la mala suerte tocó nuevamente su puerta, al pisar y resbalarse con un bate abandonado cerca del plato por uno de sus compañeros, que le causó una lesión en la cadera. Desde ese momento su producción decayó tan notablemente, que decidió detener su racha de 111 partidos jugados consecutivamente por mantener un raquítico promedio al bate de .145 en el mes de agosto. Su tardía recuperación se produjo durante la última semana de la temporada en septiembre, cuando conectó cinco tetrabases. A pesar de sus sinsabores terminó con un aceptable average de .276, con 24 jonrones y 92 impulsadas.

Lowell es básicamente un bateador de bolas bajas que tiene problemas con los lanzamientos rápidos altos y afuera. A pesar de que es lento corriendo las bases, se mueve bien en la esquina caliente donde ha mejorado mucho en los últimos años, al extremo de ser considerado como uno de los mejores detrás de Scott Rolen de los Cardenales de San Luis, sobre todo por la potencia de sus tiros a la inicial. Su promedio de fildeo en el mejor para un antesalista en la historia de las Grandes Ligas.

Su sueldo de $3.7 millones en el año final de su contrato en 2003, provocó que los Marlins trataran de cambiarlo por un tercera base que les saliera más barato, pero la salida de Preston Wilson y Charles Johnson con sus altos salarios le aseguró permanecer en el equipo.

En 2003 a pesar de que no pudo jugar durante todo el mes de septiembre por estar lesionado con una fractura en la mano izquierda, fue uno de los peloteros que más contribuyó a que los Peces ganaran el puesto comodín de la Liga Nacional que los condujo posteriormente a la conquista de la Serie Mundial en seis partidos contra los Yanquis. Ese año le pegó a la bola a un ritmo de .276 con 32 cuadrangulares y 105 remolcadas. Como recompensa los Marlins lo firmaron por cuatro años y $32 millones. Sin embargo el contrato tenía una cláusula que sería efectiva por ese período de tiempo si se construía un nuevo estadio en Miami, de lo contrario se reduciría a sólo una campaña con la opción para Lowell de abandonar la organización una vez cumplida la temporada de 2004. A pesar de lo acordado, Lowell decidió permanecer con la novena hasta 2007, sin importar si lograban edificar un nuevo parque o no.

Sin embargo, el 24 de noviembre de 2005, fue cambiando junto a los lanzadores Josn Beckett y Guillermo Mota a los Medias Rojas de Boston por el torpedero Hanley Ramírez y los serpentineros Aníbal Sánchez, Jesús Delgado y Harvey García.

En el año 2007, la presencia de los toleteros dominicanos David Ortiz y Manny Ramírez, unida a la excelente actuación del lanzador Josh Beckett, no le dio el crédito que se merecía Lowell, a pesar de su promedio de .324, 21 cuadrangulares y sus 120 remolcadas en la temporada regular, señalando que su total de carreras impulsadas fue superior a las logradas por Ortiz y Ramírez.

Finalmente, en la Serie Mundial, la gran actuación realizada por Lowell, fue reconocida al ser seleccionado el Jugador Más Valioso del Clásico, gracias a su promedio ofensivo de .400, el producto de seis hits en 15 turnos oficiales al bate que incluyeron un jonrón, seis anotadas y cuatro fletadas hacia la goma.

Algo que habla muy alto de su altruismo fue que el 18 de enero de 2000, organizó el Torneo de Golf de Caridad a beneficio de la Liga Contra el Cáncer en el Campo de Melreese (International Links de Miami), donde contó con la colaboración del receptor cubano, entonces con los Cardenales de San Luis, Eli Marrero, quien al igual que Lowell luchó contra el cáncer en 1998.

Siempre hemos señalado la actuación de los peloteros hijos de cubanos que han nacido en el exilio que asciende a 48 y en el caso particular de Lowell podemos señalar que cooperó no jugando, en el Día por el niño Elián González, el 23 de abril de 2000, pero sobre todo por sus declaraciones emitidas a la prensa el 2 de agosto de 2006, cuando circulaba el rumor de la muerte del tirano que desgobierna a Cuba desde hace casi 50 años. En esa fecha Lowell le dijo al Nuevo Herald de Miami, que deseaba la desaparición del dictador porque había sido el responsable de la muerte de varios miembros de su familia. Mi padre tuvo que abandonar la isla cuando tenía 10 años de edad en compañía de tres hermanos. Mi madre hizo lo mismo a los 11 años de edad en unión de mi abuelo, quien había ejercido su profesión de dentista por 15 o 20 años. Mis primos fueron prisioneros políticos, así como mi suegro, quien estuvo preso por 15 años, por el solo hecho de no querer someterse a los postulados del régimen. “No me importa si el tirano muere”, declaró Lowell en esa ocasión, “porque muchas personas han fallecido por sus causa y otros como mis padres tuvieron que salir de la isla, causando que yo naciera fuera de lo que debió ser mi patria”.

De las declaraciones de Lowell ese histórico 2 de agosto de 2006, me percaté y pude buscar los datos al respecto, cuando recibí un e-mail del periodista cubano radicado en Miami, Andrés Pascual, que con respecto a la controversia de si Lowell se sentía cubano a pesar de haber nacido en Puerto Rico y criado en Miami, decía:

“Lowell tuvo unas palabras acerca del tirano que debían bastarle a todo el mundo para que no hubiera más confusión: "...Mi familia tuvo que abandonar Cuba y yo nacer en otro país por culpa de ese tipo; debería morirse ahora mismo si es que no lo esta ya..." “Fue en el Herald, para más detalles, durante la euforia por la supuesta muerte de Castro que, lamentablemente y como sabes, no ha ocurrido. Es por este SEÑOR PELOTERO que quería que ganara el Boston, no lo dudes”.


Noviembre 2, 2007.

Angel Torres
abeisbol@aol.com



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